sábado, 25 de octubre de 2008


Tema: ¿POR QUÉ ORAMOS?
Texto: Mateo 7:7/6:9

Desde mi punto de vista, orar debe ser solo la intención de estar en contacto con Dios, es decir querer hablar con Dios, tener necesidad de hablar con él, tener una conversación con él en adoración en un momento o instante determinado y por último solicitar algo de él. Bien dice su palabra que antes de que nosotros pidamos ya conoce nuestras necesidades Mt. 6:8

La motivación para orar debe ser esta y solo esta, hablar con él. A través del presente mensaje voy a tratar de desglosar en parte y hasta donde mi Señor me dirija a dar a entender el porque orar.

Varias preguntas:

¿A qué se debe nuestra oración? ¿Qué buscamos a través de la oración? ¿No son acaso dádivas de Dios lo que buscamos? Si recibimos dádivas solo pueden venir del cielo de ningún otro lugar. Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Stg. 1:17: Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Jn 3:27, Dios jamás cambia sus deseos; Porque yo Jehová no cambio; Mal 3:6

Cuando oramos a Dios es indispensable que este acto vaya acompañado de fe, porque sin fe es imposible agradar a Dios y es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. Heb. 11:6 Y entonces recibirá sus dádivas...

Una cosa es orar a Dios por querer comunicarnos con él y otra cosa es vivir orando por lo que esperas que el haga por ti, Es decir queremos manipular a Dios (si es que se pudiera) Si no tenemos fe para creer a Dios ni que vivamos de rodillas recibiremos, porque para recibir de Dios lo que hay es que tener fe en él en su palabra y vivir en concordancia con Dios.
Un comentario acerca de una persona que ora dudando: “...este tipo de persona que duda es el de quien no se ha comprometido plenamente con Dios, sino que juega a estar seguro por medio de la oración. Su verdadero interés está en su progreso en este mundo, pero también quiere disfrutar de algunas bendiciones de Dios ahora e ir al cielo cuando muera. Santiago dice que tal persona no alcanzará la sabiduría. De hecho, no recibirá nada en absoluto de parte de Dios.”NUEVO COMENTARIO BIBLICO SIGLO VEINTIUNO ANTIGUO TESTAMENTO G.J. Wenham, J.A. Motyer, D.A. Carson, R.T. France

El Señor nos pide que no dejemos de orar, Luc. 18:1 Se refiere a que no debemos orar por una petición hoy y por algún tiempo luego dejamos de hacerlo, esa actitud no le agrada a Dios debemos ser constantes en la oración, pero siempre debe estar acompañada de acción de gracias y sin afán. Filp. 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

¿Qué tal si esa mujer descrita por nuestro Señor Jesús en la parábola de la viuda y el juez injusto que iba de día y de noche hubiera desistido? No hubiera logrado su justicia, pero por cuanto fue constante obtuvo su petición.

Cuando oramos a Dios, debemos hacerlo con la mejor de las disposiciones, con deseo de hablar con él, sabiendo que nos escuchará lo que le presentaremos, y que además nos responderá oportunamente; como quiera que sea su respuesta debemos aceptarla.

Pero por sobre todas las cosas como decía al principio, al orar a Dios debemos hacerlo porque necesitamos comunicarnos con él, que no es lo mismo que estar en comunión con él, ya que en nuestra cotidianidad debemos estar en comunión con él, recordemos que su Santo Espíritu habita en nosotros, y toda nuestra manera de vivir debe ser agradable a Dios, pensamientos, acciones, al hablar etc., etc. Romanos 12: 1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”

La oración es el instrumento a través del cuál nosotros hablamos a Dios, pero sobre todo es el alimento del espíritu y el alma juntamente con la palabra de Dios, todas nuestras emociones (alma) se centran en Dios cuando logramos alcanzar el nivel de oración para entrar en su presencia, entonces el alma se somete a Dios y el espíritu del hombre se pone en total comunión con el Padre que es su estado original, nuestro espíritu en comunión con Su Espíritu y cómo, pues a través de la oración. Es en esos momentos o instantes de oración que casi sentimos que logramos entrar al cielo y no queremos dejar de orar.

Nunca lograremos llegarnos a Dios con una oración mecánica, debe haber un quebrantamiento en su presencia.

Cuando oramos o comenzamos a orar, vamos a encontrar obstáculos, pero debemos vencerlos.

1.- Flojera
2.- Sueño
3.- Hambre
4.- Molestias diversas en el cuerpo

Todas estas son oposiciones en el mundo espiritual. Una vez vencidos estos obstáculos comienza a fluir un ambiente de liberación, de donde deviene un quebrantamiento por la presencia de Dios y el Espíritu de Dios comienza a fluir dando palabras dirigidas por él a fin de interceder, orar, gemir por los motivos correctos.

Nuestras motivación a orar no puede ser otra que esta, no podemos orar por orar, debe haber una verdadera intercesión, una verdadera búsqueda de Dios, no podemos decir que pasamos horas orando a Dios sino a habido un quebrantamiento en nuestra carne y en nuestro espíritu eso seria una gran mentira, una persona que ora a Dios por muchos oras consecuentemente se le ve en su forma de hablar, de hacer las cosas, porque ha logrado someter su vida a Dios. De lo contario diga que esa persona está o mintiendo o está haciendo un sacrificio en su carne pero no vivo ni agradable a Dios. La oración en el espíritu quebranta el alma y cambia el mundo.

VAMOS A ORAR A DIOS POR LAS MOTIVACIONES CORRECTAS:

¿Por que orar?

¨ para adorarle
¨ para rendirle honor y honra
¨ para reconocer su señorío en nuestras vidas
¨ para interceder por los demás
¨ para pedir por nosotros

Aunque el Espíritu mismo sabe por lo que debemos orar: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Rom 6:26

Por Marlene de Sama
Las personas enamoradas de Dios nunca envejecen
Sigue adelante que lo estás haciendo bien D.T.B

viernes, 24 de octubre de 2008

DANDO AL CIENTO POR UNO

MARCOS 4 Pero las otras semillas cayeron en buen terreno. Brotaron, crecieron y produjeron una cosecha que rindió el treinta, el sesenta y hasta el ciento por uno.


Dios está buscando tierra fértil donde depositar su semilla a fin de que germine y de mucho fruto.

A.- La semilla es la palabra de Dios

La palabra de Dios genera fe, la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios.
Pero para que genere fe esta debe caer en una tierra apropiada, preparada para dar buenos fruto y abundancia de ellos.
Gen. 15: 6 “Y creyó a Jehová y le fue contado por justicia. Solo creer, tan simple como creer y Dios hará el resto, el verá esa fe como tu justicia, Dios dice: Porque creyó, para mi es suficiente, eso justifica que reciba de mi lo que espera que haga a su favor.

B.- El terreno un alma.

Tenemos un espíritu que se comunica con Dios y tenemos un alma donde se centran nuestras emociones, pero para que tu alma esté en concordancia con Dios tus emociones deben estar dirigidas a Dios, debes ser una persona sobria espiritualmente, con carácter, con determinación y esa determinación debe ir enrumbada en creerle a Dios, amar a Dios, servirle a Dios. Esta es la clase de tierra que Dios desea encontrar siempre, tierra que esté preparada para recibir sus milagros, sus beneficios.

C. ¿Quien viene a quitar esa semilla?

El sembrador es el que siembra la palabra. Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.
Esa es la obra de nuestro adversario, robar, matar, destruir la obra de Dios.

D.-La cosecha. Lo que Dios hizo a través de ti

Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto.
Dios quiere que llevemos mucho fruto Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Jn. 15:5 Dios espera que demos frutos dignos de arrepentimiento, y esos frutos traerán cosechas grandes. Cuando permanecemos en la palabra y los hechos de Dios esto lo verán las gentes, esto traerá abundante siembra o cosecha a los caminos del Señor, porque son testimonios que impactan la vida de los hombres. Todas las obras poderosas de Dios son con propósitos, Dios quiere sanarte, concederte grandes bendiciones pero detrás de todo esto siempre habrá propósitos de Dios para con el resto de los hombres.

E.- Porcentaje. Dependerá de lo que con la semilla hagas (la palabra de Dios)
“a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”

La cantidad de tu cosecha dependerá de lo que te empeñes en hacer para él, y tú si siembras al 100 traerás al 100, si siembras al 30 traerás al 30, si siembras al 60 traerás al 60 para Dios, nada te será quitado de lo que diste al Señor, él hará sobreabundar esa cosecha porque dependerá de la pasión, la convicción con la que trabajaste, se trabaja para Dios con el testimonio, con las obras que hagas para él, eso traerá grandes y ricas bendiciones a tu vida, comunidad y a la iglesia de Jesucristo.

DA TODO TU PORCENTAJE A DIOS EL TE LO REGRESARIA CON SOBREABUNDANCIA PORQUE SU PALABRA DICE: QUE EL NOS DARA MAS SOBREABUNDANTEMENTE DE LO QUE PEDIMOS
por Marlene de Sama
Las personas enamoradas de Dios nunca envejecen
Sigue adelante que lo estás haciendo bien D.T.B